Insuficiencia cardíaca en perros
La insuficiencia cardíaca es una de las causas más frecuentes de consulta urgente en perros de edad avanzada, y también una de las que más confusión genera: no es lo mismo tener una cardiopatía que estar en insuficiencia cardíaca. Un perro puede convivir años con un soplo o una válvula que gotea sin mostrar ningún síntoma, y solo hablamos de insuficiencia cardíaca cuando el corazón ya no consigue compensar ese fallo y empieza a acumularse líquido en los pulmones, el abdomen o el tórax.
En Guvet, clínica veterinaria en Santa Comba, vemos con frecuencia perros derivados a cardiología en distintas fases de esta enfermedad.
Tipos de insuficiencia cardiaca
Conviene distinguir varias clasificaciones, porque se usan indistintamente y generan confusión:- Según el lado del corazón afectado. La insuficiencia cardíaca izquierda es la más frecuente en perros y provoca acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar). La insuficiencia cardíaca derecha acumula líquido en el abdomen (ascitis), el tórax o el hígado. Cuando fallan ambos lados a la vez, se habla de insuficiencia biventricular.
- Según el mecanismo. En la disfunción sistólica, el corazón pierde fuerza de contracción (típica de la cardiomiopatía dilatada). En la disfunción diastólica, el problema está en el llenado o la relajación del ventrículo, más habitual en la enfermedad valvular degenerativa.
- Según el curso clínico. La insuficiencia cardíaca crónica se desarrolla de forma progresiva a lo largo de meses o años; la insuficiencia cardíaca aguda aparece de forma brusca, casi siempre como una descompensación de una cardiopatía crónica ya existente, y es una urgencia veterinaria.
Causas de la insuficiencia cardíaca en los perros
La causa varía mucho según el tamaño y la raza del perro:- Enfermedad valvular degenerativa (mixomatosa). Es la causa más frecuente en perros, en torno al 70-75 % de los casos. Afecta sobre todo a razas pequeñas de edad media o avanzada: caniche, dachshund, Cavalier King Charles Spaniel, yorkshire o cocker, entre otras.
- Cardiomiopatía dilatada. El músculo cardíaco se dilata y pierde fuerza de bombeo. Es más habitual en razas grandes y gigantes, como dóberman, bóxer, gran danés o San Bernardo, y en algunas razas se ha relacionado con déficit de taurina o carnitina.
- Enfermedades congénitas. Malformaciones presentes desde el nacimiento, como el ductus arterioso persistente. Son las menos frecuentes, pero pueden dar síntomas ya en cachorros.
- Dirofilariosis (gusano del corazón). La infección por filaria puede provocar insuficiencia cardíaca grave, con obstrucción física del flujo sanguíneo por los propios parásitos. Es una causa evitable con una buena prevención antiparasitaria.
- Arritmias y otras causas. Alteraciones del ritmo cardíaco, enfermedad pericárdica y factores que sobrecargan el corazón de forma secundaria, como el hipertiroidismo, la anemia crónica o la hipertensión arterial.
Síntomas de la insuficiencia cardíaca en los perros
Los signos dependen de qué lado del corazón esté fallando, pero los más habituales son:- Tos, especialmente por la noche, en reposo o tras el ejercicio.
- Respiración rápida o con esfuerzo (movimientos abdominales marcados al respirar).
- Intolerancia al ejercicio y cansancio con esfuerzos que antes no suponían un problema.
- Desmayos o episodios de debilidad brusca (síncope).
- Distensión del abdomen por acumulación de líquido (ascitis), más propia de la insuficiencia derecha.
- Pérdida de apetito y de peso, incluso pérdida de masa muscular en fases avanzadas.
- En casos graves, encías pálidas o azuladas y dificultad respiratoria evidente con el cuello estirado.
Tratamiento para la insuficiencia cardíaca en los perros
La insuficiencia cardíaca no tiene cura, pero sí un tratamiento capaz de controlar los síntomas, ganar calidad de vida y, en muchos casos, prolongar la supervivencia de forma significativa. El plan lo decide tu veterinario según el estadio, la causa y la respuesta de cada perro, pero de forma general se apoya en:- Diuréticos (como la furosemida), que reducen la acumulación de líquido en pulmones o abdomen.
- Pimobendán, un fármaco que mejora la fuerza de contracción del corazón y actúa como vasodilatador. Es hoy uno de los pilares del tratamiento: el estudio EPIC (Boswood et al., 2016), un ensayo clínico de referencia en cardiología veterinaria, mostró que en perros con enfermedad valvular mitral en estadio B2 (soplo con el corazón ya agrandado, pero aún sin síntomas), el pimobendán retrasó la aparición de la insuficiencia cardíaca congestiva o la muerte de causa cardíaca en torno a 15 meses de media frente a placebo.
- Inhibidores de la ECA (como enalapril o benazepril), que actúan como vasodilatadores suaves y reducen la carga de trabajo del corazón.
- Espironolactona, un diurético ahorrador de potasio que se suele añadir como fármaco coadyuvante en casos de insuficiencia cardíaca congestiva.
- En casos concretos, otros fármacos como betabloqueantes, digoxina para determinadas arritmias, u oxigenoterapia y drenaje de líquido (toracocentesis o abdominocentesis) en las crisis agudas que requieren hospitalización.
Prevención y cuidados para perros con problemas de corazón
- Revisiones veterinarias periódicas, al menos una vez al año en perros sanos y con más frecuencia en razas predispuestas o perros mayores. La auscultación cardíaca de rutina es la forma más eficaz de detectar un soplo antes de que dé ningún síntoma.
- Prevención antiparasitaria frente a la dirofilariosis, especialmente si vives en zona de riesgo o viajas con tu perro a zonas donde el mosquito transmisor es habitual.
- Control de peso, porque el sobrepeso aumenta directamente la carga de trabajo del corazón.
- Ejercicio moderado y adaptado al estadio de la enfermedad: ni sedentarismo total ni esfuerzos intensos, sobre todo en las horas de más calor.
- Vigilancia en casa de la frecuencia respiratoria en reposo, el apetito y el nivel de actividad, para detectar una descompensación de forma precoz.
- No suspender ni ajustar la medicación por tu cuenta. En insuficiencia cardíaca, cambiar dosis o retirar un fármaco sin supervisión veterinaria puede desencadenar una crisis aguda.


