Calicivirus felino
El calicivirus felino (FCV) es una de las causas más frecuentes de las infecciones respiratorias en gatos, junto con el herpesvirus felino. En Guvet, clínica veterinaria en Santa Comba, lo vemos con regularidad en gatos jóvenes, en colonias felinas y en hogares con varios gatos, y es una de las consultas donde más dudas surgen: si es grave, si se cura, si se contagia a otras mascotas o a las personas, y qué esperanza de vida tiene un gato que lo pasa.
Qué es el calicivirus felino
El calicivirus felino es un virus de la familia Caliciviridae que afecta principalmente al tracto respiratorio superior y a la cavidad oral de los gatos. Junto con el herpesvirus felino, es responsable de la mayoría de los cuadros conocidos popularmente como "gripe felina" o "resfriado del gato". Es un virus exclusivo de los felinos: no se transmite a perros ni a personas. Su principal complicación no es tanto la gravedad de un brote aislado como su tendencia a mutar y a generar portadores crónicos: gatos que superan la infección aguda pero siguen eliminando el virus de forma intermitente, especialmente en momentos de estrés, durante meses o años.Los síntomas del calicivirus felino
Los primeros signos suelen aparecer entre 2 y 10 días después del contagio. Los más habituales son:- Estornudos y secreción nasal, que puede pasar de acuosa a más espesa si hay infección bacteriana secundaria.
- Conjuntivitis y lagrimeo excesivo.
- Úlceras en la lengua, las encías o el paladar, con hipersalivación asociada.
- Fiebre.
- Pérdida de apetito, casi siempre relacionada con el dolor que producen las úlceras bucales.
- Cojera transitoria en una o varias patas (el llamado "síndrome de cojera" asociado a algunas cepas de FCV).
¿Cómo se transmite el calicivirus?
El contagio se produce sobre todo por contacto directo con las secreciones de un gato infectado: saliva, secreción nasal y lágrimas. También se transmite de forma indirecta, a través de comederos, bebederos, areneros, juguetes, o incluso en las manos y la ropa de las personas que han tocado a un gato enfermo. El virus es especialmente resistente fuera del organismo: puede sobrevivir hasta un mes en superficies secas, lo que explica que sea tan habitual en colonias felinas, protectoras y hogares multigato. Un dato importante para quien convive con varios gatos: no hace falta contacto directo con un animal enfermo para que el virus se propague, y algunos portadores no muestran ningún síntoma mientras siguen contagiando.Tratamiento para el calicivirus felino
No existe ningún fármaco capaz de eliminar el calicivirus felino del organismo. El tratamiento que se aplica en consulta es de soporte, orientado a controlar los síntomas y dar tiempo al sistema inmunitario del gato para resolver la infección. Según el caso, tu veterinario puede recomendar:- Fluidoterapia para corregir o prevenir la deshidratación, sobre todo si el gato ha dejado de beber por el dolor bucal.
- Apoyo nutricional con alimento húmedo, templado y muy palatable; en casos en los que el gato lleva más de dos o tres días sin comer, puede ser necesaria alimentación asistida.
- Antiinflamatorios para reducir el dolor de las úlceras y la fiebre.
- Antibióticos, únicamente si hay una infección bacteriana secundaria confirmada o sospechada (el virus en sí no responde a los antibióticos).
- Limpieza de secreciones nasales y oculares, y nebulizaciones con suero salino si hay congestión respiratoria.
- Aislamiento del resto de gatos del hogar mientras dure la fase activa.
Cómo prevenir el calicivirus felino
La vacunación felina con la vacuna trivalente (que protege frente a calicivirus, herpesvirus y panleucopenia felina) es la medida preventiva más eficaz. No garantiza una protección del 100 % frente a la infección, porque el virus muta con facilidad, pero sí reduce de forma notable la gravedad de los síntomas si el gato llega a contagiarse. Por eso se recomienda mantener el calendario de vacunación completo desde cachorro y repetir los recuerdos según la pauta que marque tu veterinario a lo largo de toda la vida del gato. Además de la vacuna, ayuda:- Mantener una buena higiene de comederos, bebederos y areneros, especialmente en hogares con varios gatos.
- Lavarte las manos entre el contacto con distintos gatos si convives con varios o trabajas en una colonia o protectora.
- Poner en cuarentena a cualquier gato nuevo antes de introducirlo con el resto, sobre todo si procede de la calle o de un refugio.
- Reducir el estrés ambiental, ya que es uno de los principales desencadenantes de reactivación en gatos portadores crónicos.
- Acudir a revisiones veterinarias periódicas, que permiten detectar signos tempranos antes de que se conviertan en un brote.


